
Ayer Zapatero anunció un plan de medidas contra la crisis. Un plan de los que nos estamos “acostumbrando” a oír en los últimos días, de los que se están poniendo en marcha en otros países.
Antes de valorar este plan, he de decir que yo no soy muy partidario de que los Estados tengan que usar dinero publico para rescatar de la quiebra a entidades financieras que se han enriquecido basando su estrategia en la irresponsabilidad (por aquello de que cuando las cosas les van bien no se acuerdan de repartir el pastel entre los que ahora les rescatamos con nuestros impuestos). Pero ahí esta la gran diferencia, no creo que el caso de España sea este, porque en nuestro país no hay entidades en quiebra. No es así porque en España se ha controlado bien, por las Administraciones Publicas, el nivel de endeudamiento de la banca, lo que hace pensar que los planteamientos neoliberales del mercado libre no estaban muy bien encaminados, pero bueno, eso es otro debate.
Por ese motivo, puedo decir, que el plan del Gobierno no esta mal (ya he dicho que no me van mucho estos planes) y sobre todo, eso si, es oportuno. No esta mal porque es un plan con carácter preventivo, no se trata de inyectar dinero a los bancos porque sí, para evitar su quiebra, sino para recuperar la confianza y la liquidez de consumidores y pequeñas empresas. Esos son, más o menos, los objetivos que persiguen las dos medida fundamentales:
1. Incrementar el fondo de garantía de depósitos, asegurando 100.000 € por titular y entidad a los ahorradores en caso de quiebra de la entidad financiera. Esto hará que los que invierten sus ahorros recuperan la confianza necesaria para no sacarlos del banco. Y a los que tienen pensado hacerlo que sepan que su dinero estará asegurado. Además pasando de 20.000 a 100.000 € asegurados, la gran mayoría de ahorradores quedan cubiertos, ya que depósitos más cuantiosos suelen ser de grandes cuentas empresariales.
2. Comprar activos seguros a los bancos para garantizar la liquidez, principalmente a consumidores y pequeñas empresas, que como es lógico, son los que necesitan la ayuda del Gobierno.
Esta última medida ha sido criticada, para no variar, por el PP, mientras que los representantes del pacto social lo aplauden. Como siempre solos y a la contra. Y lo cierto es que esta medida exige un gran control, ya que hay en juego mucho dinero, dinero de los contribuyentes. Pero el PP, como siempre, no entiende que el enfrentamiento sistemático con el Gobierno no les hace mejorar electoralmente, como ellos piensan.
Resulta paradójico que los representantes de las teorías liberales, los que para afrontar la crisis recortan del gasto social y nos atizan con decretazos, ahora finjan, desde la oposición, preocuparse por los que no lo hicieron desde el Gobierno.
Yo confío en que el Gobierno tome las medidas oportunas para que el dinero que se destinará a este plan repercuta en los ciudadanos. Y la mejor forma de asegurar que esto sea así es que el PP deje de hacer partidismo y haga POLITICA. Tienen que arrimar el hombro, ya toca.